miércoles, febrero 15

TORMENTA GEOMAGNETICA: Grieta temporal en el campo magnético genera multiples auroras

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TORMENTA GEOMAGNETICA
La actividad geomagnética se intensificó aún más este 15 de febrero del 2012. El campo magnético de la Tierra  abrió una nueva una grieta. El viento solar se vertió y alimentó una tormenta geomagnética de clase G1, que está produciendose ahora.

El cielo se lleno de auroras de horizonte a horizonte, cuenta el fotógrafo y guía turístico aurora Chad Blakley del Parque Nacional de Abisko, Suecia.

La Tierra está rodeado por un campo de fuerza magnéticauna burbuja en el espacio llamado “la magnetosfera” de decenas de miles de millas de ancho. Aunque muchas personas no saben que existe, la magnetosfera es para todos familiar, pues es el campo magnético planetario el que desvía las agujas de las brujulas aquí en la superficie de la Tierra. Y es importante. 
La magnetosfera actúa como un escudo que nos protege de las tormentas solares.
De acuerdo con observaciones realizadas desde el 2003 desde la nave espacial IMAGE de la NASA y de los satélites Cluster los de la NASA / Agencia Espacial Europea, de vez en cuando se desarrollan inmensas grietas en la magnetosfera terrestre y permanecen abiertas por horas. Esto permite que el viento solar pueda brotar a través del espacio.
 
Nuestro escudo magnético es muy eficiente frente a las tormentas espaciales, pero cuando la energía es muy potente o se abren grietas, pueden causar problemas con la radiocomunicación, y sistemas de energía terrestres.

El conocimiento que las grietas están abiertas durante largos períodos fue incorporado en los modelos informáticos de predicción del clima espacial para predecir con mayor precisión cómo nuestro clima espacial se ve influenciado por los acontecimientos violentos en el Sol.

El viento solar es una corriente rápida de partículas cargadas eléctricamente (electrones e iones) que sopla constantemente del sol. El viento racheado puede conseguir en eventos solares violentos, como las eyecciones de masa coronal (CME), que pueden disparar mil millones de toneladas de gas electrificado al espacio a millones de kilómetros por hora.

La magnetosfera terrestre generalmente hace un buen trabajo de desviar las partículas y los campos magnéticos causadas por las CMEs. Aun así, las tormentas espaciales y sus efectos intensos, como las auroras que iluminan el cielo sobre las regiones polares tienen más de cien millones de vatios de potencia, hace tiempo que se indicó que el blindaje no era impenetrable.

En 1961, Jim Dungey, del Imperial College, Reino Unido, predijo que las grietas podrían formarse en el escudo magnético cuando el viento solar contenía un campo magnético que se orientara en la dirección opuesta a una parte del campo de la Tierra.

En estas regiones, los dos campos magnéticos se interconectan a través de un proceso conocido como “reconexión magnética”, formando una grieta en el escudo a través del cual las partículas eléctricamente cargadas del viento solar podían fluir.

En 1979, Goetz Paschmann del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre en Alemania detectó las grietas utilizando el International Sun Earth Explorer (ISEE) de la NASA. Sin embargo, desde esta nave sólo brevemente pasa a través de las grietas durante su órbita, se desconoce si las grietas eran rasgos temporales o si se mantuvieron estables durante largos períodos.
En las observaciones del 2003, el reproductor de imágenes de la magnetopausa a Aurora Global Exploration (IMAGE) por satélite reveló un área casi del tamaño de California en la atmósfera del Ártico superior, donde un 75 megavatios “de protones aurora” estalló durante horas.
Los investigadores estimaron que la grieta era el doble del tamaño de la Tierra en el límite de nuestro escudo magnético – aproximadamente 38.000 millas (60.000 kilómetros) sobre la superficie del planeta. Dado que las del campo magnético converge al entrar en la Tierra en las regiones polares, la grieta se redujo a menos del tamaño de California hasta cerca de la atmósfera superior.
Afortunadamente, estas grietas no exponen la superficie de la Tierra al viento solar en este momento. Nuestra atmósfera nos protege, incluso cuando el campo magnético no lo hace. Los efectos de las tormentas solares se sienten principalmente en la alta atmósfera superior y la región del espacio alrededor de la Tierra en órbita de satélites.