domingo, noviembre 22, 2015

DESLIZAMIENTO DE TIERRA DEJA AL MENOS 94 MUERTOS EN MYANMAR

Al menos 94 persona murieron y decenas más permanecen desaparecidas hoy por un deslizamiento de tierra en una mina de jade en el estado de Kachin, noreste de Myanmar, informaron fuentes oficiales. 

DESLIZAMIENTO DE TIERRAS EN BIRMANIA
El accidente se registró la víspera en la zona Hpakant del estado de Kachin, cuando una columna de tierra y desechos de al menos 300 metros de alto, sacados de la propia mina, cayó sobre decenas de viviendas, donde viven los mineros. 

Según las primeras informaciones, unos 80 hogares quedaron sepultados por el deslizamiento, quedando soterradas decenas de personas, mientras que sólo cinco viviendas habrían quedado en pie, según un reporte de la agencia de noticias Myanmar News. 

Autoridades de Hpakant, a unos mil 100 kilómetros al norte de Rangún, la antigua capital birmana, informaron este domingo que los equipos de rescate han logrado recuperar al menos 94 cuerpos, aunque las labores de búsqueda continúan. 

Hint Swe Myint, representante oficial de la localidad, dijo en declaraciones a la prensa nacional e internacional, tras confirmarse el desastre, que las labores de rescate están en marcha, debido a que aún siguen muchas personas desaparecidas. 

"La cifra de muertos podría ser muchos mayor, debido a que decenas de personas continúan desaparecidas bajo la tierra, sin posibilidad alguna de haber sobrevivido", indicó. 
CASI UN CENTENAR DE MUERTOS EN MYANMAR POR DESLIZAMIENTO DE TIERRA
El siniestro es considerado como una de las peores tragedias que enfrenta la industria de piedras preciosas del país, pese a que los deslizamientos ocurren con frecuencia en esa área, donde numerosas personas desafían los riegos para explotar ilegalmente las minas. 

Myanmar, antes Birmania, es el mayor productor de jadeíta, una codiciada variedad de jade, principalmente en las montañas de Kachin, donde el ejército libra combates desde 2011 contra la guerrilla de la minoría kachin. 

El diario Global Witness denunció el mes pasado las situaciones precarias en las que trabajan los buscadores de jade en las minas, propiedad en ocasiones de señores de la guerra, narcotraficantes o generales de la antigua junta militar.